El penalti más famoso de la historia del fútbol lo tiró (y marcó) Antolín Panenka
Tomando su nombre, la revista ‘Panenka’ se atreve con una nueva actitud en la información deportiva: reconciliar fútbol y cultura, la literatura y el deporte. Charlamos con Aitor Lagunas, periodista zaragozano y uno de los impulsores de la publicación, que acaba de nacer.
P. ¿Cómo os gusta definir Panenka?
Aitor. Es una revista medio camino entre el futbol y la cultura, dos ámbitos que siempre se han mirado con mucho recelo el uno al otro. Miramos al fútbol trascendiendo su aspecto deportivo. Nos interesa lo antropológico, lo sociológico, las historias personales. El deporte tiene una capacidad tremenda para hablarnos de ética y de superación.
P. ¿Alguna referencia? ¿Alguna inspiración?
Aitor. Pues trabajando en Alemania como corresponsal durante tres años conocí 11freunde (11 amigos), que es la revista que siempre me habría gustado leer en España. Contenidos más reflexivos, propios, fuera de toda la agenda manida y reutilizada de los grandes medios deportivos. En Inglaterra tienen una tradición de literatura futbolística muy fuerte. En Austria, Suiza o Suecia también hay publicaciones que venden diez, quince o veinte mil ejemplares al mes.
P. ¿Será ese el futuro del periodismo deportivo?
Yo creo que sí, que hay que avanzar hacia un producto muy exclusivo, no en lo económico sino en el mimo, el diseño, la maquetación o las fotografías. Moverse entre el periodismo y la literatura. Somos gente muy joven, no podemos dar lecciones. Pero tengo claro que prefiero hacer esto, hacer la información que quiero para el público que quiero, que hacer algo generalista. El generalismo en la informacion va a ir perdiendo fuerza porque su labor de intermediación, que fue importante, va dejando de ser necesaria. Cuanto más definido tengas el tipo de producto y el tipo de personas al que te diriges, tu nicho, más tienes ganado. Luego ya si eso tienes éxito o no, es otra cosa.
P. ¿Cuál es vuestro modelo de sostenibilidad?
Que la revista se autofinancie y vaya creciendo poco a poco. Aunque no le hacemos ascos a la publicidad, por ahora se financia gracias a los lectores. Ellos adquieren la revista directamente a través de Internet (5€) y nosotros se la mandamos a casa. Por ahora, esquivamos a los distribuidores, que encarecen muchísimo el proceso. Además, cada vez hay más librerías que venden la revista y nos hacen de embajadores. Panenka no será nunca un producto masivo, así que nuestra distribución es selectiva y cercana.
P. El papel, la revista cultural, el gusto por la nostalgia.. Tenéis bastante rollo ‘retro’.
A. Sí. Todos los que hacemos la revista, treintañeros, compartimos una misma época en nuestra infancia. Hemos idolatrado a gente calva, con bigote, sin fuerza atlética. El mundo, y el fútbol, han cambiado mucho. Eso también lo reflejamos.
P. Si te tienes que quedar con un momento personal relacionado con el fútbol… El momento más épico, más literario.
A. Pues… El gol de Nayim en el minuto 119 de la final de la Recopa de Europa. Recuerdo salir corriendo hacia el balcón y tener la sensación de que estaba gritando en un estadio de un millón de personas; en el resto de balcones había personas como yo, haciendo el loco.
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